miércoles, 6 de septiembre de 2017

Mayor riesgo de infección por Clostridium difficile asociada al consumo de fármacos supresores del ácido gástrico



Un metanálisis que incluyó dieciséis estudios observacionales analíticos, sugiere que los pacientes tratados con fármacos inhibidores de la bomba de protones (IBP) o antihistamínicos-H2 pueden tener más riesgo de infecciones recurrentes. El estudio concluye sobre la posible relación de mayor riesgo de infección por Clostridium difficile asociada al consumo de los fármacos inhibidores del ácido gástrico (1).

Los IBP se han convertido en uno de los más prescritos e indicados tanto en adultos como en niños. Tienen gran eficacia para tratar algunas patologías como: el manejo de los trastornos gastrointestinales superiores (GI) comunes, incluyendo enfermedad por reflujo gastroesofágico, úlcera péptica y dispepsia funcional e infecciones por Helicobacter pylori. Su mecanismo de acción se basa en que suprime la secreción de ácido gástrico, mediante la inhibición selectiva de la enzima Adenosín trifosfato de hidrógeno y potasio (ATPasa H+/K+ ), ubicadas en las células parietales del estómago (2).

Los antagonistas de los receptores de histamina 2 (H2RA), también llamados bloqueadores H2 (por ejemplo, cimetidina, ranitidina, nizatidina y famotidina), son medicamentos usados para reducir la cantidad de ácido clorhídrico producida por el estómago. Su mecanismo de acción se basa en antagonizar los receptores H2, lo que conlleva finalmente a una inhibición de la bomba de protones y a la supresión de producción de ácido desde las células parietales (3).

Tal aumento en el riesgo de sufrir infecciones se debe básicamente a que el ácido gástrico posee una potente y rápida actividad bactericida. Sin embargo este efecto varía según la especie de de bacteria, y en algunos casos al desarrollo de mecanismos de resistencia. Sin embargo la mayoría de especies patógenas mueren tras una corta exposición a este fluido gástrico. En más del 50% de pacientes medicados con este tipo de fármacos durante un tiempo prolongado, se encuentra un aumento del sobrecrecimiento de microorganismos que no forman parte de la flora habitual. También hay datos experimentales que indican que el uso prolongado de este tipo de medicamentos conlleva a efectos modulatorios o supresores del sistema inmunitario (4).

Clostridium difficile es un microorganismo Gram positivo, caracterizado por su capacidad de producción de espora. Es el principal causante etiológico de las enfermedades intestinales asociados con la terapia con antibióticos, con consecuencias o manifestaciones clínicas que van desde la diarrea, hasta la colitis pseudomembranosa y la posible muerte. En los últimos años se ha evidenciado un aumento de la virulencia, debido a la aparición de nuevas variantes de cepas con mayor potencial patogénico. Estas enfermedades tienen un impacto considerable en los hospitales en EEUU y Europa (5).

En Colombia, según Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA), son varios los principios activos que poseen registro sanitario vigente para su comercialización en el país. Entre otros se encuentran: omeprazol, esomeprazol, lansoprazol, rabeprazol, pantoprazol, dexlansoprazol. Respecto a estos principios activos se encuentran en diferentes formas farmacéuticas predominantemente sólidas, como por ejemplo tabletas en diferentes concentraciones y adicionalmente algunas poseen formas de liberación modificadas. Algunos antihistamínicos H2, comercializados en el territorio nacional son famotidina y ranitidina (6).

Se sugiere a los profesionales de la salud; analizar la necesidad de uso de estos medicamentos en estos pacientes. Sin embargo también se hace la salvedad, que estos datos deben interpretarse con cautela por las limitaciones metodológicas de los estudios observacionales. Ya que aún no se tiene la claridad sobre la asociación del consumo de estos medicamentos con el aumento de riesgo de infección.

Para notificar cualquier sospecha de infección asociada al uso de algunos de los tipos de medicamentos mencionados, puede remitirse al Programa Nacional de Farmacovigilancia del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos – INVIMA o comunicarse con el INVIMA a la línea 2948700 ext: 3916 - 3904, o al correo electrónico invimafv@invima.gov.co.

Para mayor información sobre esta alerta, siga el siguiente enlace.


Bibliografía
[1] Tariq R, Singh S, Pardi D, Khanna S. Tu1087 Gastric Acid Suppression and Recurrent Clostridium difficile Infection: A Systematic Review and Meta-Analysis. Gastroenterology. 2016;150(4):S838.

[2] Gracie D, Ford A. The possible risks of proton pump inhibitors. The Medical Journal of Australia. 2016;205(7):292-293.

[3] Zhang Y. Proton pump inhibitors therapyvsH2receptor antagonists therapy for upper gastrointestinal bleeding after endoscopy: A meta-analysis. World Journal of Gastroenterology. 2015;21(20):6341.

[4] Palencia, E. Sanchez, Escobar, I. Gómez, M. Inhibidores de la bomba de protones y riesgo de infección: Revisión Fecha de consulta: 4 abril 2017. Disponible en: http://seq.es/seq/0214-3429/24/1/palencia.pdf

[5] Stewart D, Hegarty J. Correlation between virulence gene expression and proton pump inhibitors and ambient pH in Clostridium difficile: results of an in vitro study. Journal of Medical Microbiology. 2013;62(Pt_10):1517-1523.

[6] INVIMA. Base de datos del registro INVIMA. . Fecha de consulta: 4 Abril 2017. Disponible en: http://farmacovigilancia.invima.gov.co:8082/Consultas/consultas/consreg_encabcum.jsp




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